
Cuando desperté al lado de mi esposa aquella mañana del 21 de Marzo me pareció salir de un largo sueño, de uno de aquellos del cual no dan ganas de despertar. Estábamos en la suite presidencial del Hotel, y después de saludarla como si no la hubiera visto en años, nos pusimos en pie para ordenar el desayuno y disfrutar de los servicios que el Hotel cinco estrellas nos ofrecía.
El check out fue a las 6 de la tarde, tomamos un taxi y nos dirigimos a la casa de mis suegros. Al llegar tuvimos un susto. Uno de los gatos de Sara se había extraviado. Salimos a buscarlo por los alrededores de la urbanización. Cuando regresamos a casa, para sorpresa nuestra, el gato había vuelto por propia cuenta. Recuperados del susto y sentados en la sala con sus padres, nos dispusimos a abrir algunos regalos. Antes de dormir nos organizamos sobre los ultimos detalles de la luna de miel.
Lunes. Con el inicio de esta semana empezaba otra preocupación, tener todo listo para el viaje. Si por lo del matrimonio ya nos habíamos pasado desveladas y correteaderas, esta vez queríamos que todo fluyera de manera mas tranquila y sin apuro. Perdón, dije queríamos? pues solo quedó en querer. Desde el Lunes hasta la madrugada del día Viernes se nos pasó el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, por lo cual las maletas recien estuvieron listas horas antes de salir con dirección al aeropuerto.
Sinceramente, es toda una odisea planificar un viaje de este tipo. Entre hacer todo una lista de cosas por llevar, pasando por comprarlas y terminando en embalarlas se pasan las horas muy rápido. Lo que mas nos motivaba era saber que pasaríamos 15 días juntos, iniciando diariamente aventuras en lugares que solo conocíamos por revistas, libros o televisión. Teníamos un paquete de 15 días por tres países de Europa: España, Francia e Italia, y de paso también, a manera de bonus track, los estados independientes de Monaco y el Vaticano, cercano a Francia e Italia respectivamente, nada mas y nada menos.
Llegó entonces el Viernes, y habiendo dormido muy poco nos alistamos para la salida al aeropuerto. Luego del desayuno el taxi llegó a casa y nos traslado con el tiempo de anticipación suficiente. Nuestro vuelo era en Iberia y salía a la 1:50 p.m. hora de Lima, así que con la debida tranquilidad hicimos el embarque y pasamos los controles respectivos.
Era la primera vez que ambos subiríamos a un avión, y vaya manera de estrenarnos. Muchos que me conocen saben que sufro de vértigo, pero en esta situación en particular no tenia miedo, mas si ansiedad, quería estar cuanto antes ya en Madrid y empezar el tour, quería ver en el rostro de Sarita esa imagen de felicidad, como en el día de nuestro matrimonio.
Mientras sentados esperábamos la llamada de nuestro vuelo hicimos un recuento de las cosas que llevábamos, y al preguntarnos por el seguro de viaje ambos nos dimos un golpe en la frente. Se había quedado en casa. Hice una verificación rápida entre la lista de requisitos para el ingreso a Europa y no mencionaban dicho seguro, salvo en caso de accidentes o de alguna atención medica, cosa en la que Dios nos ayudó, pues no necesitamos para nada dicho seguro.
El avión yacía cerca a la puerta de embarque con la rampa de acceso preparada, se dejaba ver tras las lunas de aquella sala de espera. Unos minutos mas y empezó todo un tumulto en la entrada a la rampa: "pasajeros de Iberia con destino a Madrid, acercarse...". Ahora empieza lo bueno.
El check out fue a las 6 de la tarde, tomamos un taxi y nos dirigimos a la casa de mis suegros. Al llegar tuvimos un susto. Uno de los gatos de Sara se había extraviado. Salimos a buscarlo por los alrededores de la urbanización. Cuando regresamos a casa, para sorpresa nuestra, el gato había vuelto por propia cuenta. Recuperados del susto y sentados en la sala con sus padres, nos dispusimos a abrir algunos regalos. Antes de dormir nos organizamos sobre los ultimos detalles de la luna de miel.
Lunes. Con el inicio de esta semana empezaba otra preocupación, tener todo listo para el viaje. Si por lo del matrimonio ya nos habíamos pasado desveladas y correteaderas, esta vez queríamos que todo fluyera de manera mas tranquila y sin apuro. Perdón, dije queríamos? pues solo quedó en querer. Desde el Lunes hasta la madrugada del día Viernes se nos pasó el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, por lo cual las maletas recien estuvieron listas horas antes de salir con dirección al aeropuerto.
Sinceramente, es toda una odisea planificar un viaje de este tipo. Entre hacer todo una lista de cosas por llevar, pasando por comprarlas y terminando en embalarlas se pasan las horas muy rápido. Lo que mas nos motivaba era saber que pasaríamos 15 días juntos, iniciando diariamente aventuras en lugares que solo conocíamos por revistas, libros o televisión. Teníamos un paquete de 15 días por tres países de Europa: España, Francia e Italia, y de paso también, a manera de bonus track, los estados independientes de Monaco y el Vaticano, cercano a Francia e Italia respectivamente, nada mas y nada menos.
Llegó entonces el Viernes, y habiendo dormido muy poco nos alistamos para la salida al aeropuerto. Luego del desayuno el taxi llegó a casa y nos traslado con el tiempo de anticipación suficiente. Nuestro vuelo era en Iberia y salía a la 1:50 p.m. hora de Lima, así que con la debida tranquilidad hicimos el embarque y pasamos los controles respectivos.
Era la primera vez que ambos subiríamos a un avión, y vaya manera de estrenarnos. Muchos que me conocen saben que sufro de vértigo, pero en esta situación en particular no tenia miedo, mas si ansiedad, quería estar cuanto antes ya en Madrid y empezar el tour, quería ver en el rostro de Sarita esa imagen de felicidad, como en el día de nuestro matrimonio.
Mientras sentados esperábamos la llamada de nuestro vuelo hicimos un recuento de las cosas que llevábamos, y al preguntarnos por el seguro de viaje ambos nos dimos un golpe en la frente. Se había quedado en casa. Hice una verificación rápida entre la lista de requisitos para el ingreso a Europa y no mencionaban dicho seguro, salvo en caso de accidentes o de alguna atención medica, cosa en la que Dios nos ayudó, pues no necesitamos para nada dicho seguro.
El avión yacía cerca a la puerta de embarque con la rampa de acceso preparada, se dejaba ver tras las lunas de aquella sala de espera. Unos minutos mas y empezó todo un tumulto en la entrada a la rampa: "pasajeros de Iberia con destino a Madrid, acercarse...". Ahora empieza lo bueno.