lunes, 19 de abril de 2010

Boda Religiosa



En todo el tiempo que llevamos de enamorados no imaginamos que el día de nuestro matrimonio todo nos saldría tan bien; creo que es normal sentir mucho temor previo a un evento de este tipo, y es que son tantas las cosas que uno tiene que coordinar que el tiempo se vuelve el peor enemigo. Entre permisos en el trabajo logramos avanzar algunos trámites, en la noche concertábamos citas con proveedores, llegando a evaluar hasta cinco proveedores por cada servicio, entre estos elegíamos a los mejores en costo y tipo de atención.

Los primeros tramites fueron los del religioso, casi un año antes durante mis vacaciones, aproveche aquel tiempo libre y empecé la denodada búsqueda de Parroquias en todo Lima. Partimos de un punto: nuestra fecha tenía que ser el 20 de Marzo de 2010 (nuestro aniversario de enamorados), entonces el Templo elegido debería tener dicha fecha disponible. En el camino me encontraba con que muchas de las Iglesias que visité por esos días ya tenían el 20 de Marzo separado. Como quiera que el expediente lo teníamos que abrir en la parroquia de ella o la mía, fui a Nuestra Señora del Carmen para abrir dicho expediente, y de paso averigüé el costo de ceremonia y la disponibilidad para la fecha.

Había olvidado lo bonito que es el templo de mi parroquia. Es un templo como para unas 300 personas, lo necesario para darle el toque de intimidad a tan importante ceremonia. Sarita ya la conocía pues uno de sus tíos se había casado allí. Le pareció perfecta y no quedó otra que hacer la separación respectiva y pactar la cita con el Párroco. Después de la cita con el Párroco, salimos muy contentos, cada vez nos acercábamos mas a consolidar ante Dios nuestra unión. Seguíamos caminando a diez centímetros del suelo.

Encontramos luego paso a paso, y muy sufrido, local para la recepción, fotógrafo, trajes de novia y novio, coro, etc. Coordinar todo a falta de unas semanas se hacía cada vez mas agobiante. Un día antes de la boda hicimos la distribución definitiva de las mesas para la recepción y no terminamos hasta las tres de la mañana del día de nuestra boda. Inclusive en esos momentos de angustia y ansiedad, nos dábamos un abrazo y las palabras que nos decíamos al oído calmaban unos minutos nuestros turbados sistemas nerviosos.

Y después de muchas semanas de trajín llegó el esperado día. Salí de la casa de Sarita temprano con dirección a mi casa, luego al local de la recepción a ultimar detalles, mientras por el celular hacía las ultimas coordinaciones con proveedores. Sarita mientras se dirigía al Hotel Sonesta para cambiarse y hacer su sesión de fotos. Me dirigí a la Iglesia y lo hice caminando, eso estaba decidido desde mucho antes, pues para mi no valía la pena recorrer un camino harto conocido por mi en automóvil. Iba con mi madre, y a cada paso que daba recordaba a aquel niño que por esas calles correteaba, que en la misma Iglesia hizo su primera comunión, y para quien ese 20 de Marzo era su oportunidad de ser feliz nuevamente, como cuando solo importaba jugar y correr, solo que esta vez tendrá una compañerita quien lo acompañará toda la vida: Sarita.

Al esperarla frente al altar mis nervios iban bajando en intensidad. Imaginaba voltear y verla bellísima tal cual es, y en medio de ese soñar a ojos abiertos empezaron las notas de nuestras especial marcha nupcial (Here There and Everywhere de The Beatles en versión orquestada). Al voltear lo que mis ojos vieron superaron ampliamente mi imaginación. Estaba bellísima con aquel elegantísimo vestido blanco decorado con pedrería y un velo blanco que partía de la cola de su cabello; su sonrisa y sus ojos color caramelo nunca me supieron tan brillantes como en ese momento. Su padre la dejó en mis brazos y nos sentamos delante del altar mayor para esperar recibir la bendición.

Hoy 19 de Abril estamos a portas de cumplir un mes de casados. Hace unos días recibimos el DVD con la grabación en vídeo de la ceremonia religiosa y la recepción. Al verlo sentado en el sillón junto a Sarita y sus padres, solté un gran suspiro, era el suspiro por la satisfacción de ver que todo nuestro esfuerzo valió la pena. Muchos amigos y familiares nos dieron sus muestras de cariño días después del matrimonio. Muchos nos decían que para ellos fue el matrimonio donde mas se divirtieron, donde el ambiente era el propicio para que hasta la mas seria de las personas vea que el amor era capaz de hacer una ceremonia intima y muy romántica, sin dejar de ser divertida. Si Uds. me preguntan: ¿Te gustaría pasar nuevamente por ese tipo de trajín previo a tu matrimonio en otra situación de tu vida? Mi respuesta sería: Si es por mi esposa y/o mis futuros hijos infinitas veces lo haría, si es por otra cosa lo pensaría.

Eduardo

P.D. Aprovecho para saludar a mi esposa, quien terminará de leer este post (es lo mas seguro) el día en que cumplimos un mes de casados: ¡Feliz Primer Mes de Casados mi Gaturra Bella!

No hay comentarios:

Publicar un comentario