viernes, 7 de mayo de 2010

Europa Soñada - España

Sentimos un gran vacío en la boca del estomago al mismo tiempo que nuestras cabezas y espaldas se pegaban con fuerza al asiento del avión. El cinturón ajustado hacia un leve ruido de fricción en armonía con el ruido que hacían los equipajes en sus compartimentos superiores. El avión conseguía máxima velocidad mientras el ruido que salía de las turbinas hacia intuir que estábamos próximo a despegar las ruedas de la pista. Mi mano cogía de la mano de Sarita en un leve apretón. Después de pasados estos pocos segundos -que parecían interminables- volvió la calma, el avión despegó y el fuerte sonido de las turbinas cesó. Asomamos la mirada por la ventanilla y teníamos a Lima en una vista digna de Google Earth. Segundos después el avión se adentro en los Andes.


El viaje es largo. Son alrededor de doce horas las que uno pasa en el avión, la mayoría de las cuales las pasa uno dormido. Hacer esto era lo adecuado pues sabíamos de antemano que el cambio de horario nos podría afectar, afortunadamente nuestra llegada a suelo español estaba programada para las seis de la mañana del 27 de Marzo. Cuadraba perfectamente.


Para ser la primera vez que viajamos en avión, la sensación de sentirse a miles de metros del suelo resultaba algo extraña, sin llegar a ser intimidante. Estando a pocos minutos de aterrizar en Madrid experimentamos el miedo que un ser humano puede sentir al cruzar por la cabeza infinidad de pensamientos catastróficos. El Avión se metió una fuerte sacudida y descendió varios metros de un porrazo. Es una sensación rara, como la de haber dejado el alma mil metros arriba en cuestión de un segundo. Luego del susto las ruedas del avión hicieron contacto con la pista de aterrizaje y un suspiro termino con el miedo. Habíamos tocado suelo madrileño.




Día 1:


Salimos del avión por la manga que nos internaría al terminal del aeropuerto. Luego, para el recojo de nuestras maletas, descendimos por las escaleras eléctricas varios pisos mas abajo y allí tomamos un tren subterráneo (metro) hacia el otro extremo del terminal. Subimos nuevamente por escaleras eléctricas y al llegar a un gran ambiente buscamos la faja por la cual saldrían nuestras maletas. Siendo este terminal uno de los cuatro que tiene este aeropuerto, ya se podrán imaginar el tamañito de tal aeropuerto.



El primer contacto tendría que ser con nuestro operador turístico de Europamundo. Encontramos el cartel con el nombre de la agencia y el caballero que la sostenía nos indicó que abordáramos la van que nos llevaría al Hotel. La penumbra había dejado su paso al día, sin embargo el frío se dejaba sentir en el rostro. La camioneta encendió su motor y las ruedas nos llevaron por una de las varias autopistas cercanas al aeropuerto. Mire a Sarita a los ojos y nos quedamos unos segundo en silencio, estábamos disfrutando el momento.


Quedamos encantados con el hotel que nos alojaba en Madrid. Luego de registrarnos en la recepción nos dieron una tarjeta con la cual teníamos que entrar a la habitación. Lo vergonzoso vino después, cuando no sabíamos como hacer pasar la bendita tarjeta y que esta nos diera acceso a la habitación. Era un momento embarazoso. Sarita y yo nos matábamos de risa mientras intentábamos descubrir el acertijo. Luego de estar cerca de un par de minutos en esa situación puse la tarjeta de casualidad sobre la cerradura y esta activo una luz con un sonido. La puerta se abrió delante de nuestros ojos.


El chofer de la camioneta previamente nos había indicado que nos recogerian en la tarde para el tour por el centro de Madrid. Como teníamos la mañana libre, Sarita y yo decidimos ir por nuestra cuenta al centro. Hicimos dos intentos, el primero por nuestra cuenta y sin consultar, solo llegamos a alejarnos unas 3 cuadras. Regresamos inmediatamente pues nos dio miedo de perdernos. El segundo, ya mas preparados, le preguntamos a la recepcionista y esta nos indico que linea de bus podíamos tomar, la linea 153. Por la tarde nos llevaron en un bus a recorrer el centro, junto a demás turistas de diversas nacionalidades pero en su mayoría sudamericanos. En la noche regresamos contentos luego de pasear por la Plaza Mayor, el Palacio Real, la Gran Vía, la Portada de Alcalá y la Plaza Cibeles.



Día 2:


El día empezó temprano. Nos levantaron cerca de las 6 y media de la mañana con una llamada al teléfono de la habitación. El desayuno nos esperaba cual bufete en el primer piso del hotel. Luego de la buena merienda matutina subimos nuevamente al bus. Tomamos asiento y la guia inicio el saludo para luego indicarnos que nos llevarían a Toledo.


Toledo es una ciudad que de no ser por los signos de modernidad (buses, autos, paneles) la visión sería la de una ciudad arquitectonicamente medieval. Las calles estrechas y laberínticas nos llevaron a una pequeña plaza delante de la catedral. Era domingo de ramos y la procesión por la fiesta católica de Semana Santa pasaba delante de nuestras narices. Entramos a la catedral y llegamos a escuchar un poco de misa. Con Sarita tomados de la mano nos perdimos entre aquellas callecitas con la finalidad de buscar un buen lugar para almorzar.


Buscamos un restaurante bueno, bonito y barato. Lo encontramos a unas cuadras de la catedral a razón de 6 euros el plato y 2 euros la bebida. Demás esta decir que la comida fue exquisita. Para bajar un poco la pancita decidimos caminar hacia el Palacio Real, que fue la cuna de la monarquía española durante el lapso en que esta ciudad fue capital del reino español. Encontramos una ruta que indicaba ser la de "Don Quijote". Luego fuimos al mirador y Sarita corría hacia los balcones del mirador, mientras de lejos yo, un poco cansado y con vértigo, me limité a filmarla en vídeo para la posteridad. Salimos de Toledo y nos llevaron al Escorial para recorrer el monasterio. Impresionante como se podía respirar historia en cada segundo de recorrido. El frió ya se dejaba sentir. Sarita y yo nos fundimos en un abrazo mientras el bus partía de regreso.


Ya siendo de noche regresamos al centro de Madrid. Algo cansados nos fuimos a descansar, pero con la ilusión de que al día siguiente conoceremos un lugar nuevo.

miércoles, 21 de abril de 2010

Rumbo al Viejo Continente



Cuando desperté al lado de mi esposa aquella mañana del 21 de Marzo me pareció salir de un largo sueño, de uno de aquellos del cual no dan ganas de despertar. Estábamos en la suite presidencial del Hotel, y después de saludarla como si no la hubiera visto en años, nos pusimos en pie para ordenar el desayuno y disfrutar de los servicios que el Hotel cinco estrellas nos ofrecía.

El check out fue a las 6 de la tarde, tomamos un taxi y nos dirigimos a la casa de mis suegros. Al llegar tuvimos un susto. Uno de los gatos de Sara se había extraviado. Salimos a buscarlo por los alrededores de la urbanización. Cuando regresamos a casa, para sorpresa nuestra, el gato había vuelto por propia cuenta. Recuperados del susto y sentados en la sala con sus padres, nos dispusimos a abrir algunos regalos. Antes de dormir nos organizamos sobre los ultimos detalles de la luna de miel.

Lunes. Con el inicio de esta semana empezaba otra preocupación, tener todo listo para el viaje. Si por lo del matrimonio ya nos habíamos pasado desveladas y correteaderas, esta vez queríamos que todo fluyera de manera mas tranquila y sin apuro. Perdón, dije queríamos? pues solo quedó en querer. Desde el Lunes hasta la madrugada del día Viernes se nos pasó el tiempo en un abrir y cerrar de ojos, por lo cual las maletas recien estuvieron listas horas antes de salir con dirección al aeropuerto.


Sinceramente, es toda una odisea planificar un viaje de este tipo. Entre hacer todo una lista de cosas por llevar, pasando por comprarlas y terminando en embalarlas se pasan las horas muy rápido. Lo que mas nos motivaba era saber que pasaríamos 15 días juntos, iniciando diariamente aventuras en lugares que solo conocíamos por revistas, libros o televisión. Teníamos un paquete de 15 días por tres países de Europa: España, Francia e Italia, y de paso también, a manera de bonus track, los estados independientes de Monaco y el Vaticano, cercano a Francia e Italia respectivamente, nada mas y nada menos.

Llegó entonces el Viernes, y habiendo dormido muy poco nos alistamos para la salida al aeropuerto. Luego del desayuno el taxi llegó a casa y nos traslado con el tiempo de anticipación suficiente. Nuestro vuelo era en Iberia y salía a la 1:50 p.m. hora de Lima, así que con la debida tranquilidad hicimos el embarque y pasamos los controles respectivos.

Era la primera vez que ambos subiríamos a un avión, y vaya manera de estrenarnos. Muchos que me conocen saben que sufro de vértigo, pero en esta situación en particular no tenia miedo, mas si ansiedad, quería estar cuanto antes ya en Madrid y empezar el tour, quería ver en el rostro de Sarita esa imagen de felicidad, como en el día de nuestro matrimonio.


Mientras sentados esperábamos la llamada de nuestro vuelo hicimos un recuento de las cosas que llevábamos, y al preguntarnos por el seguro de viaje ambos nos dimos un golpe en la frente. Se había quedado en casa. Hice una verificación rápida entre la lista de requisitos para el ingreso a Europa y no mencionaban dicho seguro, salvo en caso de accidentes o de alguna atención medica, cosa en la que Dios nos ayudó, pues no necesitamos para nada dicho seguro.

El avión yacía cerca a la puerta de embarque con la rampa de acceso preparada, se dejaba ver tras las lunas de aquella sala de espera. Unos minutos mas y empezó todo un tumulto en la entrada a la rampa: "pasajeros de Iberia con destino a Madrid, acercarse...". Ahora empieza lo bueno.

lunes, 19 de abril de 2010

Boda Religiosa



En todo el tiempo que llevamos de enamorados no imaginamos que el día de nuestro matrimonio todo nos saldría tan bien; creo que es normal sentir mucho temor previo a un evento de este tipo, y es que son tantas las cosas que uno tiene que coordinar que el tiempo se vuelve el peor enemigo. Entre permisos en el trabajo logramos avanzar algunos trámites, en la noche concertábamos citas con proveedores, llegando a evaluar hasta cinco proveedores por cada servicio, entre estos elegíamos a los mejores en costo y tipo de atención.

Los primeros tramites fueron los del religioso, casi un año antes durante mis vacaciones, aproveche aquel tiempo libre y empecé la denodada búsqueda de Parroquias en todo Lima. Partimos de un punto: nuestra fecha tenía que ser el 20 de Marzo de 2010 (nuestro aniversario de enamorados), entonces el Templo elegido debería tener dicha fecha disponible. En el camino me encontraba con que muchas de las Iglesias que visité por esos días ya tenían el 20 de Marzo separado. Como quiera que el expediente lo teníamos que abrir en la parroquia de ella o la mía, fui a Nuestra Señora del Carmen para abrir dicho expediente, y de paso averigüé el costo de ceremonia y la disponibilidad para la fecha.

Había olvidado lo bonito que es el templo de mi parroquia. Es un templo como para unas 300 personas, lo necesario para darle el toque de intimidad a tan importante ceremonia. Sarita ya la conocía pues uno de sus tíos se había casado allí. Le pareció perfecta y no quedó otra que hacer la separación respectiva y pactar la cita con el Párroco. Después de la cita con el Párroco, salimos muy contentos, cada vez nos acercábamos mas a consolidar ante Dios nuestra unión. Seguíamos caminando a diez centímetros del suelo.

Encontramos luego paso a paso, y muy sufrido, local para la recepción, fotógrafo, trajes de novia y novio, coro, etc. Coordinar todo a falta de unas semanas se hacía cada vez mas agobiante. Un día antes de la boda hicimos la distribución definitiva de las mesas para la recepción y no terminamos hasta las tres de la mañana del día de nuestra boda. Inclusive en esos momentos de angustia y ansiedad, nos dábamos un abrazo y las palabras que nos decíamos al oído calmaban unos minutos nuestros turbados sistemas nerviosos.

Y después de muchas semanas de trajín llegó el esperado día. Salí de la casa de Sarita temprano con dirección a mi casa, luego al local de la recepción a ultimar detalles, mientras por el celular hacía las ultimas coordinaciones con proveedores. Sarita mientras se dirigía al Hotel Sonesta para cambiarse y hacer su sesión de fotos. Me dirigí a la Iglesia y lo hice caminando, eso estaba decidido desde mucho antes, pues para mi no valía la pena recorrer un camino harto conocido por mi en automóvil. Iba con mi madre, y a cada paso que daba recordaba a aquel niño que por esas calles correteaba, que en la misma Iglesia hizo su primera comunión, y para quien ese 20 de Marzo era su oportunidad de ser feliz nuevamente, como cuando solo importaba jugar y correr, solo que esta vez tendrá una compañerita quien lo acompañará toda la vida: Sarita.

Al esperarla frente al altar mis nervios iban bajando en intensidad. Imaginaba voltear y verla bellísima tal cual es, y en medio de ese soñar a ojos abiertos empezaron las notas de nuestras especial marcha nupcial (Here There and Everywhere de The Beatles en versión orquestada). Al voltear lo que mis ojos vieron superaron ampliamente mi imaginación. Estaba bellísima con aquel elegantísimo vestido blanco decorado con pedrería y un velo blanco que partía de la cola de su cabello; su sonrisa y sus ojos color caramelo nunca me supieron tan brillantes como en ese momento. Su padre la dejó en mis brazos y nos sentamos delante del altar mayor para esperar recibir la bendición.

Hoy 19 de Abril estamos a portas de cumplir un mes de casados. Hace unos días recibimos el DVD con la grabación en vídeo de la ceremonia religiosa y la recepción. Al verlo sentado en el sillón junto a Sarita y sus padres, solté un gran suspiro, era el suspiro por la satisfacción de ver que todo nuestro esfuerzo valió la pena. Muchos amigos y familiares nos dieron sus muestras de cariño días después del matrimonio. Muchos nos decían que para ellos fue el matrimonio donde mas se divirtieron, donde el ambiente era el propicio para que hasta la mas seria de las personas vea que el amor era capaz de hacer una ceremonia intima y muy romántica, sin dejar de ser divertida. Si Uds. me preguntan: ¿Te gustaría pasar nuevamente por ese tipo de trajín previo a tu matrimonio en otra situación de tu vida? Mi respuesta sería: Si es por mi esposa y/o mis futuros hijos infinitas veces lo haría, si es por otra cosa lo pensaría.

Eduardo

P.D. Aprovecho para saludar a mi esposa, quien terminará de leer este post (es lo mas seguro) el día en que cumplimos un mes de casados: ¡Feliz Primer Mes de Casados mi Gaturra Bella!